lunes, 1 de octubre de 2012

Una boda en Ligüerri de Cinca


Erase una vez… Un precioso pueblo de Huesca rodeado de olivos y pinos a la vera de un lago. Se llamaba Ligüerre de Cinca y era víctima de un malvado hechizo que lo mantenía perdido en el olvido y abandonado a su suerte. Pero como todo hechizo se rompió y como todo cuento el hechizo se rompe gracias a un beso, un beso de amor verdadero.

 

Los protagonistas de este cuento  (porque no dudéis que esto es un cuento de hadas) son Belén y Chevis. Quiero darles las gracias de todo corazón por haberme hecho participe en su gran día. Fue realmente “un día mágico”, lleno de sonrisas, miradas, lagrimas, emociones.., pero sobre todo lleno de mucho amor.


Cuando me explicaron un poco, unos días antes de la boda, cual era la idea ya me pareció súper original, pues habían alquilado un pueblo medieval entero para celebrar el gran día, si si, habéis leído bien un pueblo entero y todo el fin de semana.  Pero cuando llegue no podía imaginar la belleza del lugar, a las faldas de Ligüerre de Cinca nos contemplaba el lago de El Grado, y junto al pueblo bosques de pinos y un campo lleno de viñas y olivos brillaban por las gotas de agua que había en sus ramas por la tremenda tormenta que había caído de madrugada. Toda la semana había estado mirando el pronóstico del tiempo, lluvia y mucha, para el sábado. Pero como cosa de un milagro los rayos del sol se  dejaron ver entre las nubes en más de una ocasión y no cayó una sola gota durante prácticamente todo el día. 


La  llegada justo en  ese momento de prisas, nervios, estrés deantes de la boda en medio de ese remanso de paz era la señal de que nos esperaba un día lleno de detalles y grandes momentos. La originalidad respiraba en cada rincón. Podría escribir muchas cosas pero mejor os hago un pequeño resumen de lo que fue  este  “día mágico”, porque como dice el dicho, una imagen vale más que mil palabras.



















































































 


 


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